Ya lo decía Nacha: Me gusta ser mujer

Quien me conoce sabe que no soy de dar sermones ni reflexionar demasiado sobre temas serios. De hecho no suelo hablar en serio por considerarlo perjudicial para la salud, mia y de mi interlocutor. Pero estuve leyendo varias cosas en diarios online y demas y decidí dar mi punto de vista. Eso sí, no se acostumbren.

 

 

Cuando dije que iba a quemar las naves y partir recibí diferentes respuestas.
Mi hermana Sabrina, mi mejor amiga Thamara y mi hija Yuko me apoyaron desde el primer momento. Y es gracias a ellas que nunca perdí la fe ni las ganas de emprender este viaje.


Pero también hubo muchos que trataron de desilusionarme, de hacer que no viajara diciéndome que algo malo iba a pasarme en el camino, no por el hecho de viajar en sí, sino por ser mujer. Entonces estás más expuesta a que pase algo malo porque... qué mujer se va a recorrer el mundo sola? Qué clase de mujer se expone de esa manera para qué la roben, la violen, la maten? Porque dan por supuesto que una es material descartable, que cualquiera puede venir y hacer con tu vida lo que se le antoje. Y así vivimos: asustadas, acorraladas, muchas veces resignando nuestros sueños por miedo.


Como dice Ismael: Mi vida no hay derecho a salir con miedo a la calle. 

No hay derecho a tener que vivir de esta manera, no podemos seguir no queriendo salir de nuestras casas por miedo a que alguien acabe con nuestras vidas, no podemos dejar de vivir por miedo a morir. Emprendí este viaje porque no encontraba mi sitio en el mundo, estaba segura que donde estaba no era el lugar para mí. Toda mi vida tuve ansiedad por conocer otros lugares, otros paisajes, otras personas, otras culturas. Y por motivos económicos no me animé a hacerlo pensando qué dependía el dinero para conseguirlo. Hasta que me di cuenta que existían otras formas de viajar: mochila en la espalda, el dedo, las ganas de trabajar e ir solventando el viaje a cada paso. Y a pesar de eso me costó mucho tomar la decisión de arrancar. Ustedes pensarán que tal vez fue por lo difícil que es desprenderse de lo que uno ha hecho durante toda una vida o lo que cuesta despedirse de los afectos... pero no: lo que frenaba mi decisión era el miedo. No solo el que sigo teniendo a veces a no saber si voy a poder generar ingresos para poder sobrevivir. Me ganaba el miedo a lo que pudiera pasarme, a lo que pudieran hacerme por el hecho de, simplemente, ser mujer.

Y no es sano vivir con miedo porque, aunque nada te pase, aunque no te roben ni te violen ni te maten, ya te jodieron sin haberte ni tocado siquiera. Te limitaron a no hacer miles de cosas por las dudas que...

Digamos basta: salgamos, viajemos, vivamos.

#NiUnaMenos

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las ganas. Siempre las ganas

Nuevos comienzos

Quiero