Felisa me muero!
Antes que nada: FELIZ AÑO NUEVO!!!!
Sí, ya sé que pasó mas de un mes desde mi última entrada. Y no es que no haya escrito por falta de ganas. Ni siquiera por falta de tiempo. No pude escribir por falta de... CELULAR!!!
Así como lo leen, la muy boba perdió su celular y quedó incomunicada. Es que en estos tiempos donde todo se conecta con todo quien les escribe se ha convertido en una celu-dependiente. Tal es así que todas las fechas importantes las tengo agendadas ahí. Los teléfonos de todos mis contactos (tanto personales como de trabajo) están ahí. Mis libros. Mi música. Mis series y películas. TODO!!!
Así que en estos momento me siento absolutamente perdida (hasta para despertarme por la mañana el celular era mi aliado) y en un período de abstinencia tecnológica (la computadora del trabajo no cuenta porque pocas veces tengo internet).
Mas allá de mi tragedia (no es solo por la pérdida del celular, lean y van a entender mas) les cuento que estuve haciendo este tiempito.
En diciembre le di uso a un regalo que recibí hace un par de meses y me fui a pasar las fiestas a Buenos Aires. Obviamente traté de ver a mis familiares y amigos mas cercanos y, si bien pude juntarme con varios, algunos encuentros no pudieron concretarse. Cuando cuento que viajé a mi ciudad nativa la primera pregunta que suelen hacerme es "y cuando vuelves allá?". Déjenme decirles que si de algo me sirvió el haber ido es para reafirmar mi decisión de no retornar jamás (ni de visita a ser posible). Y por que? Porque, mas allá de los buenos momentos con mi gente querida, el resto del viaje fue una catástrofe.
Por empezar viajé en avión por LATAM (Piura - Lima / Lima - Sgo. de Chile / Sgo. de Chile - Buenos Aires) y, además de lo agotador del viaje, del fastidio de hacer los trasbordos, de las demoras y demás esta horrenda compañia EXTRAVIÓ MI EQUIPAJE! Sí, así como lo leen. Perdieron mi maleta con toda mi ropa, parte de los regalos de navidad que llevé para mi sobrina y el bolso que, entre otras cosas, era un préstamo de mi jefa.
Se imaginan mi "alegría" al llegar el día 22 de diciembre a las 4 de la mañana a la ciudad y desayunarme la noticia de que estos incompetentes me habían dejado prácticamente "en pelotas", como dicen por mis pagos. Porque de hecho la única ropa con la que contaba luego de este percance era la que llevaba puesta.
Este inconveniente (que aún no se resuelve por completo) me llevó a gastar en ropa el poco dinero que había logrado ahorrar para comprarme cosas en Baires. Así que de todo lo que había planeado hacer/traer no pude ni con la mitad. Sé que estarán pensando que es un poco exagerado pero no. Si no son porteños y no viven en Baires: no se dan una idea de lo poco que rinde el dinero en Argentina! Todo está carísimo. Yo a gatas había logrado juntar $3600 (algo así como U$S 200) y de ese dinero no me sobró ni un céntimo. De hecho si no fuera por mi abuela que me regaló algo de plata no me habría alcanzado para nada. Como para que se den una idea: entre las cosas extraviadas en la maleta estaba mi único par de sandalias, así que quise comprarme unas nuevas. Digamos que de por sí es bastante complicado conseguir sandalias de mi talla, así que después de mucho caminar y ver vidirieras, encontré unas ideales que me quedaban perfectas y se veían preciosas. El único problema fue que, al querer comprarlas y preguntar el precio, casi me da un paro cardíaco ya que las susodichas costaban la módica suma de $1700!!! Casi U$S 100!!! Prácticamente la mitad del dinero que yo tenía! de mas está decir que no las compré.
Tampoco me fue mucho mejor a la hora de comprar ropa. El local donde yo realizo habitualmente este tipo de adquisiciones ahora solo vende un mínimo de 3 prendas (cosa que no entraba en mis planes) y el vestido que yo quería costaba $450. Tuve que recurrir a la ayuda de una señora que sí llevaba varias prendas y amablemente puso mi compra unitaria entre sus cosas para que pudiera adquirirlo (cosa que me valió una reprimenda por parte de la dueña del local quien me dijo que no estaba permitido hacer ese tipo de cosas).
Con el dinero que me iba quedando luego de comprar el vestido y un par de prendas íntimas (ni quiero contarles el precio de estas últimas) tuve que manejar mis gastos de movilidad por la ciudad, los de mis escasas salidas y adquirir los pocos artículos que pude traer a Perú.
Por su parte la empresa aérea se tomó las cosas con calma y ligereza: calma para darme una solución (al día de hoy, habiendo pasado mas de un mes de lo ocurrido, recién me están ofreciendo una compensación monetaria, la cual no solo no cubre lo que llevaba en la maleta sino que de ningún modo repara el mal trago que me han hecho pasar. Y esa compensación la van a abonar dentro de otros 15 días hábiles, o sea que aún tengo que esperar como otras 3 semanas más) y ligereza en la búsqueda la cual, según ellos, fue abandonada luego de una semana y, según yo, nunca se realizó. O bien sacaron mi equipaje en el aeropuerto equivocado y alguien decidió que sería divertido llevárselo.
Más allá del desastre de LATAM y de mi bronca, Buenos Aires tampoco fue una visita placentera. Sí, la ciudad es hermosa, puedes encontrar de todo allí (teatros, cines, boliches, shoppings, museos, etc) pero la gente es otra cosa. La gente te empuja, te insulta, te atropella, te mira feo... Como siempre digo: Argentina es hermosa, el problema son sus habitantes. Extrañé Máncora desde el mismo momento en que puse un pie en suelo argento.
Así que estuve más que feliz cuando llegó el día de retornar a mi pueblito costero y volver a ver mi casa, mis amigos y el mar... lástima que LATAM (otra vez) me decepcionó y el vuelo que debía salir a las 3 am salió a las 9 am.
Por suerte nada dura para siempre y, a pesar de la inoperancia de la empresa antes mencionada, por fin pude llegar a mi casita y retomar mi rutina.
Y un par de días después salí a hacer guiado a Los Manglares y perdí mi celular, el cual cayó al mar (así que si les llega algún mensaje no fui yo, fue alguna sirena de Puerto Pizarro).
Nada como empezar un año con un problema tras otro... Espero que el resto del 2018 sea mejor y yo pueda juntar ese dinerillo que tanta falta me hace para poder seguir mi camino hacia nuevas aventuras.
Conclusión: nunca viajes en LATAM (por mas barato que sea) porque son de terror y no les importa ni el bienestar ni la satisfacción del cliente. Y a Buenos Aires espero verlo... solo en fotos!!!!
Hasta la próxima!
Sí, ya sé que pasó mas de un mes desde mi última entrada. Y no es que no haya escrito por falta de ganas. Ni siquiera por falta de tiempo. No pude escribir por falta de... CELULAR!!!
Así como lo leen, la muy boba perdió su celular y quedó incomunicada. Es que en estos tiempos donde todo se conecta con todo quien les escribe se ha convertido en una celu-dependiente. Tal es así que todas las fechas importantes las tengo agendadas ahí. Los teléfonos de todos mis contactos (tanto personales como de trabajo) están ahí. Mis libros. Mi música. Mis series y películas. TODO!!!
Así que en estos momento me siento absolutamente perdida (hasta para despertarme por la mañana el celular era mi aliado) y en un período de abstinencia tecnológica (la computadora del trabajo no cuenta porque pocas veces tengo internet).
Mas allá de mi tragedia (no es solo por la pérdida del celular, lean y van a entender mas) les cuento que estuve haciendo este tiempito.
En diciembre le di uso a un regalo que recibí hace un par de meses y me fui a pasar las fiestas a Buenos Aires. Obviamente traté de ver a mis familiares y amigos mas cercanos y, si bien pude juntarme con varios, algunos encuentros no pudieron concretarse. Cuando cuento que viajé a mi ciudad nativa la primera pregunta que suelen hacerme es "y cuando vuelves allá?". Déjenme decirles que si de algo me sirvió el haber ido es para reafirmar mi decisión de no retornar jamás (ni de visita a ser posible). Y por que? Porque, mas allá de los buenos momentos con mi gente querida, el resto del viaje fue una catástrofe.
Por empezar viajé en avión por LATAM (Piura - Lima / Lima - Sgo. de Chile / Sgo. de Chile - Buenos Aires) y, además de lo agotador del viaje, del fastidio de hacer los trasbordos, de las demoras y demás esta horrenda compañia EXTRAVIÓ MI EQUIPAJE! Sí, así como lo leen. Perdieron mi maleta con toda mi ropa, parte de los regalos de navidad que llevé para mi sobrina y el bolso que, entre otras cosas, era un préstamo de mi jefa.
Se imaginan mi "alegría" al llegar el día 22 de diciembre a las 4 de la mañana a la ciudad y desayunarme la noticia de que estos incompetentes me habían dejado prácticamente "en pelotas", como dicen por mis pagos. Porque de hecho la única ropa con la que contaba luego de este percance era la que llevaba puesta.
Este inconveniente (que aún no se resuelve por completo) me llevó a gastar en ropa el poco dinero que había logrado ahorrar para comprarme cosas en Baires. Así que de todo lo que había planeado hacer/traer no pude ni con la mitad. Sé que estarán pensando que es un poco exagerado pero no. Si no son porteños y no viven en Baires: no se dan una idea de lo poco que rinde el dinero en Argentina! Todo está carísimo. Yo a gatas había logrado juntar $3600 (algo así como U$S 200) y de ese dinero no me sobró ni un céntimo. De hecho si no fuera por mi abuela que me regaló algo de plata no me habría alcanzado para nada. Como para que se den una idea: entre las cosas extraviadas en la maleta estaba mi único par de sandalias, así que quise comprarme unas nuevas. Digamos que de por sí es bastante complicado conseguir sandalias de mi talla, así que después de mucho caminar y ver vidirieras, encontré unas ideales que me quedaban perfectas y se veían preciosas. El único problema fue que, al querer comprarlas y preguntar el precio, casi me da un paro cardíaco ya que las susodichas costaban la módica suma de $1700!!! Casi U$S 100!!! Prácticamente la mitad del dinero que yo tenía! de mas está decir que no las compré.
Tampoco me fue mucho mejor a la hora de comprar ropa. El local donde yo realizo habitualmente este tipo de adquisiciones ahora solo vende un mínimo de 3 prendas (cosa que no entraba en mis planes) y el vestido que yo quería costaba $450. Tuve que recurrir a la ayuda de una señora que sí llevaba varias prendas y amablemente puso mi compra unitaria entre sus cosas para que pudiera adquirirlo (cosa que me valió una reprimenda por parte de la dueña del local quien me dijo que no estaba permitido hacer ese tipo de cosas).
Con el dinero que me iba quedando luego de comprar el vestido y un par de prendas íntimas (ni quiero contarles el precio de estas últimas) tuve que manejar mis gastos de movilidad por la ciudad, los de mis escasas salidas y adquirir los pocos artículos que pude traer a Perú.
Por su parte la empresa aérea se tomó las cosas con calma y ligereza: calma para darme una solución (al día de hoy, habiendo pasado mas de un mes de lo ocurrido, recién me están ofreciendo una compensación monetaria, la cual no solo no cubre lo que llevaba en la maleta sino que de ningún modo repara el mal trago que me han hecho pasar. Y esa compensación la van a abonar dentro de otros 15 días hábiles, o sea que aún tengo que esperar como otras 3 semanas más) y ligereza en la búsqueda la cual, según ellos, fue abandonada luego de una semana y, según yo, nunca se realizó. O bien sacaron mi equipaje en el aeropuerto equivocado y alguien decidió que sería divertido llevárselo.
Más allá del desastre de LATAM y de mi bronca, Buenos Aires tampoco fue una visita placentera. Sí, la ciudad es hermosa, puedes encontrar de todo allí (teatros, cines, boliches, shoppings, museos, etc) pero la gente es otra cosa. La gente te empuja, te insulta, te atropella, te mira feo... Como siempre digo: Argentina es hermosa, el problema son sus habitantes. Extrañé Máncora desde el mismo momento en que puse un pie en suelo argento.
Así que estuve más que feliz cuando llegó el día de retornar a mi pueblito costero y volver a ver mi casa, mis amigos y el mar... lástima que LATAM (otra vez) me decepcionó y el vuelo que debía salir a las 3 am salió a las 9 am.
Por suerte nada dura para siempre y, a pesar de la inoperancia de la empresa antes mencionada, por fin pude llegar a mi casita y retomar mi rutina.
Y un par de días después salí a hacer guiado a Los Manglares y perdí mi celular, el cual cayó al mar (así que si les llega algún mensaje no fui yo, fue alguna sirena de Puerto Pizarro).
Nada como empezar un año con un problema tras otro... Espero que el resto del 2018 sea mejor y yo pueda juntar ese dinerillo que tanta falta me hace para poder seguir mi camino hacia nuevas aventuras.
Conclusión: nunca viajes en LATAM (por mas barato que sea) porque son de terror y no les importa ni el bienestar ni la satisfacción del cliente. Y a Buenos Aires espero verlo... solo en fotos!!!!
Hasta la próxima!
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