Postales

Las postales de un viaje van mas allá de las fotos que vas sacando. Esas son las que vas a poder compartir, las que les mostras a los demás. Pero hay otras que solo las conoces vos. Son esos fragmentos que, por uno u otro motivo, quedan guardados en tu memoria.
Mis postales son esos momentos que se me quedaron pegados en la retina... 

La tarde junto al lecho seco del río en San Marcos Sierras escuchando la improvisación de Mika y Claudio. 

La charla sobre metafísica con el vendedor de miel ambulante en la terminal de Cruz del Eje. 

La tarde en el parque tomando mate con Anabel, su amiga y los hijos de ambas en Dean Funes. 

La cara de mi hermana Mery cuando bajé del micro en Catamarca. 

La risa de Bautista en el asiento de atrás de la camioneta de Flor mientras ibamos, accidentadamente, a Las Pirquitas. 

La nena que me saludó con la mano desde abajo del micro cuando pasamos por Concepción. 

Las anécdotas con Martín, recordando nuestra niñez y a mi amado tío Carlos (peyu peyu) en Tucumán.

La pareja de Tafi del Valle que me hizo compañía y me regaló un paquete de galletas para el viaje.

A Roque, que después de un día y medio de caminata fue el único compasivo que paró cuando hacía dedo camino de Amaicha.

Los tres locos lindos que me sacaron charla y risas en la plaza de Amaicha y me hicieron un regalo mas que hermoso para mí: un frasco que dice "Hasta California".


Las postales son las que no se borran de tu alma.
Primer mes
16-01-2017

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